Tipo UNO: El Perfeccionista

Extraído del libro de Yechezkel y Ruth Madanes, “Deja de Estancarte y Crece! Las técnicas del Eneagrama aplicadas al proceso de Coaching”, Editorial Urano, Barcelona, 2013 Prohibida su reproducción total o parcial.

Los Uno son personas responsables, muy trabajadoras y que constantemente intentan mejorarse a sí mismas y al mundo que las rodea.

En su expresión sana

Sienten la necesidad constante de mejorar, y exhortan a los otros para que crezcan, pero lo hacen con tolerancia y compasión. Dado que se aceptan a sí mismos como seres humanos completos, incluyendo sus aspectos menos positivos, saben aceptar a los demás. Son visionarios que tienen un intenso sentido del propósito, y que luchan por alcanzar lo ideal, aunque también saben lo que es humanamente posible, de modo que son realistas. Son sabios, juiciosos, justos, objetivos, honrados y tienen una mente abierta, lista para analizar aun sus propios estándares. son personas íntegras y tienen estándares éticos y morales elevados, pero no sermonean a los demás: enseñan mediante el ejemplo. Son personas organizadas, metódicas, productivas, comprometidas y entregadas, que aplicarán su máximo esfuerzo a la tarea que tengan entre manos. aunque se esmeran mucho en los detalles y son tremendamente exhaustivos en todo lo que hacen, logran no perder de vista la imagen global y toman sabiamente las decisiones correctas.

Cuando la personalidad toma el control:

Se les activa una voz acusadora en la mente, y se vuelven críticos de sí mismos y de quienes los rodean. se vuelven perfeccionistas e intolerantes de los errores, esforzándose demasiado para hacerlo todo de la manera «correcta», y pretenden tener razón siempre. comparan la realidad con lo que «debería» o «debe» ser, y van a la caza de lo que no encaja en ese paradigma. su atención suele centrarse automáticamente en los errores y en los fallos, o en lo que ellos mismos u otros han hecho mal, y que, por consiguiente, hay que corregir. a veces la imperfección más leve puede arruinarles el proyecto entero, y se vuelven «tiquismiquis». Se comportan como si supieran cuál es el modo correcto de hacerlo todo. Su forma de pensar está dominada por el blanco o el negro: las cosas son buenas o malas, y no hay matices de gris. esto los vuelve rígidos e inflexibles. no pueden delegar, dado que nadie sabe hacer el trabajo con la misma perfección que ellos. Experimentan tensiones cuando se sienten sobrecargados por un exceso de responsabilidades, que creen que deben aceptar debido a la despreocupación de los otros. Los asalta la ira porque hay demasiadas cosas que corregir, y demasiadas personas que no siguen las normas y hacen las cosas al revés. Sin embargo, esa ira no siempre se expresa directamente, puesto que los Uno esperan tener el control de sí mismos en todo momento. Por tanto, se vuelven personas resentidas y amargadas, que guardan rencor durante largos periodos y tienen dificultades para perdonar y olvidar. aunque la mayor parte del tiempo intentan dominarse y no manifestar su rabia, esta se puede detectar en su lenguaje gestual, muy tenso, y en sus expresiones faciales. Su impulso perfeccionista y crítico también los empuja a trabajar demasiado, a no tener la capacidad de relajarse, disfrutar o divertirse en la vida, haciendo de ellos personas demasiado serias. También los induce a dar por hecho que tanto ellos como los demás han de esforzarse y trabajar a tope, y los incita a sermonear y a dar varapalos en lugar de enseñar con el ejemplo.