Tipo TRES: El Triunfador

Extraído del libro de Yechezkel y Ruth Madanes, “Deja de Estancarte y Crece! Las técnicas del Eneagrama aplicadas al proceso de Coaching”, Editorial Urano, Barcelona, 2013 Prohibida su reproducción total o parcial.

Las personas del tipo Tres son conscientes de su imagen, dinámicas, se motivan a sí mismas y quieren destacar y ser lo mejor que puedan ser.

En su expresión sana, los tres se sienten motivados para alcanzar la excelencia, y pueden ser ejemplares y modélicos en las áreas que dominan.
Están muy centrados, y saben cómo fijar eficazmente sus metas y luego alcanzarlas. Quieren sacar lo mejor que hay en sí mismos, y están dispuestos a sacrificarse mucho para alcanzar la excelencia, pero al mismo tiempo se aceptan como son. La aceptación de como son y la confianza que tienen en su persona vienen de dentro, no de la necesidad de impresionar a otros y obtener una validación externa. son personas sinceras y realistas consigo mismas, y es posible apreciar cómo su corazón acompaña a su actitud, normalmente energética. saben cómo inspirar y motivar a los otros para que alcancen sus propios objetivos, insuflándoles la esperanza de que son capa ces de manifestar todo su potencial. aunque son ambiciosas y capaces de subordinar las necesidades presentes para alcanzar la cota máxima en todo lo que hacen, saben cómo trabajar en equipo, respaldando a los otros, e inspirar con respeto a los demás miembros del grupo, animando a quienes se sienten rezagados. trabajan duro, pero el trabajo no lo es todo para ellas;también están dedicadas a su familia y a sus amigos. Los tres son grandes comunicadores, receptivos a las personas, amigables y sociables, se mueven con celeridad y aprenden rápido, son animosos y entusiastas, repletos de una energía que los impulsa; tienen iniciativa, son eficientes, prácticos, independientes, ambiciosos, enérgicos, competentes, persistentes y diligentes.

En el estancamiento, se va desarrollando en su interior el deseo intenso de impresionar a los otros. su pensamiento está dominado por el lema «debo tener éxito y que lo parezca». Por consiguiente, su atención se centra automáticamente en estas dos direcciones: por un lado, cómo tener éxito; por el otro, cómo reflejarlo.
Para tener éxito, creen que deben trabajar intensamente para hacer las cosas rápida y eficazmente. su atención se centra de forma automática en tareas y objetivos, lo cual por sí mismo quizá sea positivo, aunque pueden convertirse en adictos hiperactivos al trabajo, que no descansan nunca ni son capaces de reducir su ritmo. El trabajo se convierte en su único objetivo. Les parece que sus sentimientos (y los de las otras personas) son obstáculos molestos para el rendimiento que desean tener, eficaz y mecánico. También es posible que consideren a esas otras personas barreras que les impiden avanzar hacia sus metas, y entonces los tres empiezan a actuar más para sí mismos y dejan de trabajar en equipo.
Se muestran secos e impacientes con las personas, sobre todo si las consideran ineficientes, incompetentes o vacilantes. Surge en ellos un  poderoso  impulso  competitivo,  acompañado  del  deseo  de  estar siempre por encima de los demás en todas las facetas de la vida que sea posible, como si la vida fuera un juego que hay que ganar. Para ellos, el fracaso no es una opción. si pretenden alcanzar el éxito «cuanto más rápido, mejor», pueden adoptar un marco mental basado en «el fin justifica los medios», y volverse manipuladores, carentes de principios y de escrúpulos.
Para reflejar su éxito, creen que deben cultivar cuidadosamente una imagen que los proyecte y que les haga quedar bien. su atención tiende a enfocarse automáticamente en la imagen que ofrecen y en el modo en que los ven los demás. Pueden acabar siendo personas centradas en su imagen, que intenten con demasiado esfuerzo ocultar su verdadero yo para que los otros las vean como personas de éxito, y para obtener la aprobación, la aceptación y la apreciación externas por sus éxitos. adoptan el lenguaje de las ventas y la autopromoción. esto las convierte en personas camaleónicas, induciéndolas a adaptarse a todo aquello que, según les parece,  provoque  la  admiración  de  los  demás  en  toda  circunstancia  y contexto. Intentarán proyectar prestigio, estatus, profesionalidad, belleza o cualquier cosa que su entorno social valore como ideal. Usando un enfoque paralelo a sus «imperfecciones» humanas, evitan hablar de sí mismos, e intentan proyectar una imagen de funcionamiento impecable en tantas áreas de su vida como les sea posible.
Padecen estrés y agotamiento emocional, dado que es muy difícil mantener una imagen de perfección, «de éxito», durante periodos tan largos como lo hacen ellos. El agotamiento físico es producto de su estilo de vida ajetreado, adicto al trabajo.