Tipo SEIS:El Leal-Escéptico

Extraído del libro de Yechezkel y Ruth Madanes, “Deja de Estancarte y Crece! Las técnicas del Eneagrama aplicadas al proceso de Coaching”, Editorial Urano, Barcelona, 2013 Prohibida su reproducción total o parcial.

Los seis son fieles, buscan la seguridad y trabajan duro, son personas que pueden ser muy perceptivas de sus problemas y peligros potenciales, y saben el modo de prepararse para afrontarlos.


En su expresión sana, son expertos en la detección de problemas, y tienen muy buena vista para detectar y anticipar complicaciones potenciales, pero lo hacen de una forma tranquila y metódica. son maestros de la resolución  de  problemas.  Su  capacidad  analítica,  muy  desarrollada,  les permite abordar los más complejos como un investigador, de manera diligente y apacible, con el objetivo de encontrar soluciones para las cosas que no funcionan, o dar pasos preventivos para solventar aquellas otras que, según prevén, no irán bien en el futuro. Se hacen cargo de las situaciones y  de  ellos  mismos:  son  proactivos,  pero  no  reactivos,  y  no  reaccionan emocionalmente a sus propias angustias o procesos mentales. Valoran la opinión de los demás y pueden tenerla en cuenta (son muy buenos trabajando en equipo), pero también confían en sí mismos, en sus propios instintos y corazonadas, y saben cómo actuar basándose en ellos. Su previsión de los peligros y problemas no los convierte en personas demasiado temerosas ni angustiadas. No reaccionan ante sus percepciones y, como describieron Fabien y Patricia chabreuil, «su temor no se convierte en el centro principal de su atención; lo aceptan pero no lo prolongan, no lo amplían ni lo hacen extensivo a otras circunstancias, ni lo proyectan sobre otras personas». Cuando logran actuar así, tienen un coraje auténtico; no se limitan a ser valientes ni a demostrar que no tienen miedo. se les puede aplicar la definición del coraje que proponen seligman y Peterson: «La capacidad de defender lo correcto en las situaciones difíciles». Además, el alcance de su atención es bastante amplio, e incluye no solamente los problemas potenciales, sino también aquellas cosas que funcionan y otras dimensiones positivas de la realidad (lo que edifica, lo posible, lo inspirador, etc.). Tienen un buen sentido del humor y pueden ser divertidos e irónicos; a veces se ríen de ellos mismos y de sus propios temores. Son leales y muy entregados a su familia, trabajo, amigos y comunidades. Son considerados, atentos, amistosos y reflexivos.
Saben trabajar duro, tienen sentido del deber, son responsables, fiables y persistentes. Saben perseverar y mantener su proceder sin que les afecte el desánimo, la oposición o los fracasos previos. A pesar de su mente activa, saben cómo hallar la tranquilidad y relajarse mediante la experiencia física (respirando conscientemente, por ejemplo). Cuando se conectan con su cuerpo, lo hacen también con el aquí y el ahora, y con el momento presente, lo que les permite hacer una pausa en sus tendencias vaticinadoras. Esto constituye un potente antídoto frente a su estado mental negativo.

En el estancamiento, empiezan a actuar con más miedo y ansiedad, centrando su atención sobre todo en lo que podría salir mal, o en las posibilidades negativas. Su mente no cesa de parlotear, y, en ocasiones, se trata de voces contradictorias. Empiezan a reaccionar emocionalmente a sus percepciones: o bien se oponen a sus miedos (contrafóbicos), o huyen de ellos (fóbicos). En cualquiera de estos casos, actúan de esa manera como reacción. Se ponen tensos y vigilantes, lo cual puede ser visible exteriormente o no. Se centran mucho en cuestiones de certidumbre y seguridad. La paradoja es que, cuanto más se centran en ellos, menos seguros se sienten.
En su intento de sentir seguridad y certidumbre, se atrapan a sí mismos de diversas maneras.
En su vida personal: Primero,  intentan  mantenerse  hipervigilantes  para  detectar  peligros potenciales  y  anticiparse  a  ellos.  se  agobian  poniéndose  siempre  en  lo peor, lo cual genera el hábito de la preocupación crónica, y se sienten exhaustos, nerviosos y angustiados la mayor parte del tiempo. se vuelven negativos y pesimistas.
Segundo, se vuelven excesivamente cautos y tensos para evitar cualquier riesgo en su vida. esto los convierte en personas indecisas, vacilantes y ambivalentes, y a veces los paraliza y evita que se hagan con el control y actúen. Su ambivalencia los induce a caer en conductas contradictorias.
tercero, les cuesta confiar en su propio juicio, de modo que dudan de sí mismos y se incapacitan. en ocasiones, esto les lleva a que les resulte imposible enfrentarse a sus problemas y a sus retos, y a que adopten la actitud del «no puedo», cayendo así en la costumbre de quejarse. También pueden agrandar y amplificar los pequeños perjuicios o incomodidades, y reaccionar de manera exagerada ante los pequeños obstáculos expresando emoción desproporcionadas. Como consecuencia de esta actitud, su autoestima padece.

En sus relaciones: Primero, cuestionan los motivos de los otros, haciéndoles todo tipo de preguntas, buscando el significado, sus motivaciones, intenciones, dobles sentidos y contradicciones. Dudan de los otros y los ponen a prueba, y en sus relaciones personales surgen problemas de confianza/desconfianza.
Segundo, son incongruentes y hacen de abogado del diablo: ante una discusión cualquiera, adoptan la postura que no necesariamente es la suya, solo por discutir o para probar la veracidad de los argumentos y detectar puntos débiles en ellos.
Tercero, intentan asegurarse el respaldo de los demás siéndoles fieles. Al comportarse así, se convierten en personas obedientes y rebeldes a la vez frente a la autoridad.
Cuarto,  intentan  hallar  la  certidumbre  en  los  sistemas,  protocolos y rutinas. Pueden volverse tozudos y dogmáticos. También es posible que busquen la certidumbre pidiendo el consejo y la guía de otras personas.