Tipo DOS: El Ayudador

Extraído del libro de Yechezkel y Ruth Madanes, “Deja de Estancarte y Crece! Las técnicas del Eneagrama aplicadas al proceso de Coaching”, Editorial Urano, Barcelona, 2013 Prohibida su reproducción total o parcial.

Los individuos del tipo Dos están orientados a las personas, son cálidos y perciben mucho las necesidades, los deseos y los sentimientos de los demás.

En su expresión sana, son personas altruistas capaces de empatizar con las necesidades ajenas. son muy gregarias, y saben cómo establecer una conexión inmediata con los demás. Son personas generosas, que ayudan a otras voluntariamente como un acto altruista de respaldo y amor, y no para obtener nada a cambio.
Aunque siempre están dispuestas a ayudar, respetan sus propias ecesidades y sintonizan consigo mismas, saben cómo decir que no y cómo marcar límites. no dan a costa de sus propias necesidades. Les encanta trabajar con los otros; tienen mucha energía y son muy expresivas a la par que amables, compasivas y sensibles.
Saben escuchar de verdad con empatía a otra persona, y ayudarla en los términos que esta señale: pueden ofrecer su ayuda de la manera en que otra gente necesita recibirla.

En el estancamiento, a los Dos los corroe por dentro el deseo intenso de ser necesarios e indispensables para los otros. Su pensamiento está dominado por la idea: «Para que me quieran, tengo que dar». Su atención tiende a centrarse automáticamente en detectar y anticipar las necesidades de los otros. Pueden convertirse en ayudantes, rescatadores y complacien tes, intentando sentirse indispensables para demasiadas personas y proyectos, u obtener con demasiado afán la aprobación, la aceptación y la apreciación de sus actos generosos (aunque siempre existe un grado mínimo de selectividad a la hora de elegir a quién ayudar.)
Esta actitud los convierte en aduladores, y los induce a actuar receptivamente interesándose por los otros casi siempre.
En ocasiones pueden resultar intrusivos, como si impusieran su ayuda y su consejo a los demás, y ofrecen sus puntos de vista cuando nadie se los ha pedido. es posible que actúen como si supieran qué necesita el otro mejor que él mismo. Pueden ser controladores, posesivos, manipuladores, condescendientes y agresivos, tratando a la gente desde sus alturas olímpicas, y con la actitud de «si no llega a ser por mi ayuda, nunca lo habrías hecho».
Se atrapan a sí mismos de tres maneras: primero, les cuesta pedir y recibir  lo  que  se  les  da;  segundo,  se  sienten  culpables  por  ser  egoístas cuando prestan atención a sus propias necesidades; tercero, esperan que los demás hagan por ellos lo mismo que ellos han hecho (que adivinen sus necesidades, de modo que no tengan que pedir nada).
Como resultado, cada vez reprimen más sus necesidades personales y no las satisfacen.
Los Dos acumulan la ira en su interior, porque sienten que han dedicado mucho a los demás a costa de reprimir sus propias necesidades, y se sienten utilizados, controlados y no valorados. Los estallidos emocionales repentinos, la agitación y las acusaciones pueden ser episodios frecuentes.
Es posible que estén confusos respecto a sus propias necesidades. Se les acumula el estrés y padecen agotamiento mental, físico, emocional y económico, dado que a menudo dedican todos sus recursos disponibles a la búsqueda de la aprobación, la aceptación y el amor de los demás.